Existen momentos en la vida en los que uno debe permitirse el lujo de dedicarse unos minutos para sí mismo. Reflexionar.
Si nos paramos a pensar que hacemos en nuestras vidas, a qué dedicamos nuestro tiempo o cuales son las cosas que nos preocupan y nos hacen cambiar el caracter, sonreir , llorar o angustiarnos, nos daremos cuenta que muchas de estas preocupaciones son banales, carecen de una importancia suficiente para que realmente nos debamos angustiar. 

Un ejemplo lo tenemos en el trabajo. Llevas todo el día enfadado porque el fulano de turno te ha levantado la voz, el examen para el que tanto habias estudiado te lo han corregido mal, en el despacho alguien te ha torcido el morro mirandote mal o simplemente porque te has levantado con el pie izquierdo y no estas para aguantar a nadie. Y punto.No estas para nadie. Que nadie te moleste.

En ese momento estás comiendo en casa y ves en las noticias que un maremoto en Japón, un terremoto en Haití o una riada en la India ha barrido del mapa a  cientos de personas de un plumazo. Miles. Plas. Te has dado cuenta de la trampa. La vida pasa de una manera fugaz. Hoy estás, mañana dios dirá, chaval. 

Entonces comprendes. Te das cuenta de todo en ese preciso instante.  Ves que la sociedad en la que te ha tocado vivir te empuja dia a dia, arrastrandote con ella como si de una riada se tratara hacia una vida de valores totalmente triviales, absurdos en su mayoria. – Portate bien. No discutas. Esto es asi porque si. Y si no lo haces así lo sentimos, lo estas haciendo mal y debes preocuparte. Y mucho. Preocupate si te multan. Si vendes poco o si se te ensucia el traje comiendo.Si no te llega con el sueldo para comprarte esa televisión que te gusta preocupate también. Enfádate.Lo estás volviendo a hacer mal. Muy mal. Cambia radicalmente porque sino  la cosa no marcha-.

En ese instante  coges el teléfono, llamas a tu hermana, a tu madre, padre o a quien sea y le cuentas la cosa más absurda de mundo simplemente para escuchar su voz, para sonreir y cazar al vuelo ese instante de felicidad.

Por un momento has comprendido que la vida es mucho más que preocuparte por tonterias, que no sabes apreciar las cosas buenas de ella, que hay que disfrutarla mientras te de opción. Porque ese cuartelillo pronto se acaba. Muy pronto.

Mañana volverás a enfadarte  por las mismas tonterias de siempre. Y de aqui a un tiempo, con un poco de suerte, volverás a pararte, a reflexionar. Y cogerás de nuevo el teléfono.

Y así, dia tras dia, pasa la vida.

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