Mayo de 1719. Jack Rackham, más conocido como “Calico Jack” por su afición a la ropa de vivos colores, deambulaba por las tabernas de la isla de Nueva providencia.  Hombre osado y atrevido con una afición desmedida por las mujeres,  Jack era pirata de un pequeño balandro que se dedicaba a atacar y robar pequeñas embarcaciones –en su mayoría pesqueras– en las aguas que rodeaban la isla de Jamaica.
Había viajado a la isla  de Nueva providencia aprovechando la amnistía para los piratas anunciada por el gobernador de  Bahamas y como muchos hombres de mar cuando llegan a tierra firme, alejados de su verdadera patria, se dedicaba a frecuentar las tabernas que había frente al puerto. En una de ellas conoció a la que sería su futura compañera.
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Anne Bonny, nacida en Irlanda, había demostrado desde muy pequeña su interés por el mundo pirata. Su pasión por el mar le había llevado a casarse con un marinero venido a menos llamado James Bonny, el cual ya había sido relacionado con alguna acción pirata, aunque sin importancia. 
Anne tenía un carácter rudo, difícil, propio de los hombres de mar de la época aunque con una belleza indiscutible. Ese carácter la había llevado a protagonizar diversas peleas tanto con mujeres como con hombres. Eran tiempos complicados, con ausencia de leyes en determinados lugares y donde imperaba la ley del más fuerte y ella dejó claro que no se iba a amilanar ante nada ni ante nadie. 
Tras haber sido desahuciada por su padre viajó con su marido a la isla de Nueva providencia en busca de fortuna. Allí, bajo una luna llena caribeña, en una taberna portuaria de la isla conoció y se enamoró del pirata Jack Rackham.
Anne quiso embarcarse con Jack en el navío venganza pero la vieja creencia marinera de que las mujeres transmiten mala suerte a bordo de un barco hacía que los piratas se negaran a embarcarse con ella. Haciendo gala de su fuerte personalidad, la joven no se lo pensó dos veces, compró ropas de hombre y haciéndose pasar por tal, embarcó en el barco pirata. 
El resto vino rodado. Fueron grandes tiempos para el capitán pirata Jack Rackham y su mano derecha, Anne Bonny.  Sus compañeros nunca sospecharon sobre la verdadera identidad de la pirata ya que esta estuvo al nivel del pirata más diestro, no levantando la más mínima sospecha  ni dando ninguna muestra de debilidad.  
En una de sus múltiples cacerías en aguas del Caribe, apresaron a un mercante donde iba, entre la tripulación,  un joven con una belleza que cautivó a Anne Bonny. La pirata con su carácter directo intentó flirtear con el joven y éste, en un momento de soledad, reveló su verdadera identidad a Anne. Era otra mujer. Se trataba de Mary Read. Al igual que Anne Bonny, se había disfrazado de hombre para poder surcar los mares.
Las dos fueron a hablar con el capitán Rackham el cual aceptó a Mary en la dotación –se dice que hubo un triángulo amoroso entre el capitán pirata y las dos mujeres–.
Cuando robaron del puerto de Nassau el balandro William todos conocían ya la leyenda que se había forjado alrededor del capitán Calico Jack y sobre todo de las dos mujeres, Ann Fulford, alias Bonny, y Mary Read.
El gobernador emitió una orden de captura para los piratas y tras tres semanas de fechorías, el capitán Jonathan Barnet los capturó.
Al abordar el navío pirata tras lanzar una andanada devastadora de advertencia, el capitán Barnet sólo encontró resistencia por parte de las dos mujeres piratas, Bonny y Read. Las mujeres, armadas con pistolas y machetes, lucharon contra el abordaje maldiciendo a sus asaltantes y quedando las últimas en pie sobre la cubierta del barco  pero fue totalmente en vano ya que sus compañeros y el capitán Rackham se rindieron sin poner ninguna resistencia.
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Jack Rackham, capitán pirata, fue ahorcado en Kingston en Noviembre  de 1720. Su cadáver fue colocado en una jaula de hierro sujetada por una horca, en un islote  visible desde Port-Royal, hoy denominado Cayo Rackham. 
Anne Bonny y Mary Read fueron condenadas a muerte pero ambas se libraron de la horca por estar embarazadas.
Es famosa la frase que le dijo Anne Bonny a Jack Rackham antes de morir: “Si hubieras peleado como un hombre, no tendrías que morir ahora como un perro”.
Imaginen la escena. Hace trescientos años, en un mundo dominado por hombres, con leyes hechas por y para hombres, dos mujeres fueron capaces de armarse de valor y ponerse a la altura de los más feroces piratas. Fueron capaces de navegar y luchar junto a ellos. De convivir con sus normas y de pelear como fieras hasta caer capturadas por culpa de la cobardía de sus camaradas. Dieron una lección de valentía y tesón a todos los hombres de la época y forjaron una leyenda en torno a ellas.
Ningún hombre es superior a ninguna mujer. Todos, hombres y mujeres, somos capaces de conseguir lo que nos proponemos. Sólo depende de nosotros mismos. Sin distinción de sexos. 
Y si alguien tiene alguna duda, que se lea la vieja historia pirata de Anne Bonny y Mary Read.
 
                                                                            Calico Jack                                                                     Anne Bonny                                   

Fuentes utilizadas: Bajo bandera negra (David Cordingly) / Wikipedia.

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